Redes sociales y menores: de la alarma a la oportunidad
- GIZARTEKA

- 14 jul
- 4 min de lectura
Redes sociales y menores: de la alarma a la oportunidad
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha vuelto a poner sobre la mesa un debate que nos interpela a todos: cómo acompañar a niñas, niños y adolescentes en su relación con las redes sociales. En su reciente comparecencia, abogó por un "acceso gradual" por edades a estas plataformas y lanzó una frase que da que pensar: "No se trata de si los niños deberían acceder a las redes sociales, sino de si las redes sociales deberían acceder a nuestros niños".
Desde Gizarteka compartimos la preocupación de fondo, pero queremos aportar una mirada distinta al ruido habitual. Porque cada vez que este tema salta a los titulares, la conversación tiende a deslizarse hacia el miedo, la prohibición y la demonización del móvil. Y creemos que ese no es el camino.
El problema no es el móvil: es cómo lo usamos (y quién decide cómo lo usamos)
Las cifras que maneja la Comisión Europea son serias y merecen atención: los jóvenes europeos pasan de media entre cuatro y seis horas frente a una pantalla, y una parte importante reconoce haber experimentado problemas emocionales o psicosociales vinculados a su vida online. Falta de sueño, ansiedad, ciberacoso, exposición a contenidos dañinos. Nada de esto es menor.
Pero conviene detenerse en el matiz que la propia Von der Leyen señaló: el foco no está tanto en el uso en abstracto como en el "diseño adictivo" de muchas plataformas, basado en el desplazamiento infinito y la reproducción automática de vídeos. Es decir, el reto no es simplemente que los menores usen el teléfono, sino que muchas de estas herramientas están construidas, deliberadamente, para captar y retener su atención el mayor tiempo posible.
Ahí está la clave que en Gizarteka queremos subrayar: el teléfono y las redes no son enemigos. Son espacios de oportunidad —para aprender, crear, socializar, expresarse y participar— siempre que aprendamos a habitarlos con criterio.
Espacios de oportunidad, no espacios de riesgo
Reducir las redes sociales a una amenaza es tan simplista como injusto. Para muchos adolescentes son un lugar donde encontrar comunidad, descubrir intereses, informarse, desarrollar talentos y mantener vínculos. La respuesta no puede ser apartarles de un mundo que también será el suyo mañana, sino darles herramientas para moverse en él con autonomía y seguridad.
Prohibir sin más tiene un efecto conocido: no elimina el uso, lo esconde. Y lo que se hace a escondidas se hace sin acompañamiento, sin referentes y sin capacidad de pedir ayuda cuando algo va mal. Por eso preferimos hablar de alfabetización digital antes que de veto.
Aprender a usarlo: tres claves desde Gizarteka
Si algo hemos aprendido en nuestro trabajo con personas, familias y comunidades, es que la tecnología se aprende a usar como se aprende cualquier otra cosa importante en la vida: con acompañamiento, con conversación y con práctica. Estas son las tres claves en las que insistimos:
1. Reconocer las herramientas y para qué sirven. Antes de juzgar una app, conviene entenderla. Qué permite, qué ofrece, qué pide a cambio. Un menor —y un adulto— que comprende cómo funciona una plataforma toma mejores decisiones sobre cuándo, cómo y cuánto usarla.
2. Entender los intereses de las grandes empresas. Las plataformas no son neutrales ni gratuitas: su modelo de negocio depende de nuestra atención y nuestros datos. Que la Comisión Europea recuerde a las compañías que "ahora deben demostrar que sus servicios no son dañinos" es un paso importante. Pero como usuarios también nos corresponde saber leer entre líneas: entender que el diseño de una app responde a objetivos comerciales nos convierte en usuarios más libres, no en usuarios asustados.
3. Comprender cómo funcionan los algoritmos. El desplazamiento infinito, las recomendaciones personalizadas, las notificaciones que llegan justo cuando ibas a soltar el teléfono... nada de esto es casualidad. Saber que hay un algoritmo intentando maximizar nuestro tiempo de pantalla es el primer paso para recuperar el control sobre él, en lugar de dejar que él nos controle a nosotros.
Prevenir la adicción sin caer en el pánico
Hablar de uso saludable implica también poner el foco en la prevención de dinámicas adictivas, sin dramatizar pero sin mirar hacia otro lado. Algunas pautas sencillas marcan la diferencia:
- Establecer momentos y espacios libres de pantallas (las comidas, la hora antes de dormir, el dormitorio).
- Cuidar el sueño: la pantalla nocturna es uno de los factores más asociados al descanso deficiente en adolescentes.
- Priorizar el uso activo (crear, comunicarse, aprender) frente al uso pasivo (consumir sin fin).
- Desactivar las notificaciones no esenciales para romper el ciclo de interrupción constante.
- Y, sobre todo, hablar: preguntar qué ven, qué les gusta, qué les incomoda. El mejor filtro no es una app de control parental, es una conversación abierta.
El objetivo no es usar menos el teléfono por norma, sino usarlo mejor: con intención, con conciencia y con la libertad de encenderlo y apagarlo cuando decidamos nosotros.
Nuestra posición
Celebramos que Europa avance hacia marcos que responsabilicen a las plataformas —a través de la Ley de Servicios Digitales y de herramientas como la verificación de edad— y que se ponga el foco donde debe estar: en el diseño de los servicios y en la protección de los más vulnerables. Es justo y necesario que sean las compañías quienes demuestren que sus servicios no son dañinos.
Pero desde Gizarteka defendemos que la regulación es solo una parte de la ecuación. La otra, la que nos toca a la sociedad, a las familias y a proyectos como el nuestro, es acompañar y capacitar. Porque un menor protegido pero sin criterio propio seguirá siendo vulnerable el día que la protección desaparezca. Un menor —y una comunidad— que entiende cómo funciona el mundo digital está preparado para toda la vida.
Como resume la propia Comisión, se trata de dar a los más jóvenes "un comienzo más seguro" en su experiencia online. Nosotros añadiríamos: un comienzo más seguro y más libre. Ese es el equilibrio por el que trabajamos.
En Gizarteka apostamos por una relación con la tecnología basada en el conocimiento, la autonomía y el cuidado. Porque los espacios digitales son, ante todo, espacios de oportunidad que merece la pena aprender a habitar bien.
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